Un enfoque popular para el tratamiento se llama terapia de integración sensorial (TIS). La TIS usa actividades divertidas en un ambiente controlado y estimulante. De esta manera, los pacientes con TPS pueden experimentar estímulos sin sentirse abrumados. Con el tiempo, desarrollarán habilidades de adaptación para estar expuestos a estímulos. Con el trabajo, estas habilidades de adaptación pueden eventualmente convertirse en su respuesta regular a los estímulos. Luego, comenzarán a utilizar estas habilidades más fácilmente para hacer frente a los estímulos en su vida cotidiana en el hogar, el trabajo o la escuela.
El trastorno del procesamiento sensorial (TPS) es una afección que afecta la forma en que el cerebro procesa la información sensorial. La información sensorial incluye cosas que usted ve, oye, huele, saborea o toca…. En la mayoría de los casos, este trastorno de procesamiento significa que usted es demasiado sensible a la típica información sensorial. Pero también el trastorno puede causar el efecto contrario. En estos casos, se necesita más información sensorial para impactarlo.
El TPS generalmente se asocia con niños. Pero los adultos también pueden tener síntomas de TPS. Para los adultos que tienen TPS, es probable que estos síntomas hayan existido desde la infancia. La mayoría de los adultos con TPS desarrollarán mecanismos de adaptación (formas de lidiar con el TPS). Estos mecanismos de adaptación los ayudan a adaptarse. Hacen que el TPS sea menos reconocible.
El TPS puede afectar un sentido o múltiples sentidos. Los niños que tienen TPS pueden reaccionar de forma exagerada a la información sensorial, como los sonidos, la ropa y las texturas de alimentos. O pueden reaccionar negativamente a la información sensorial. Esto hace que anhelen estímulos más intensos de búsqueda de entusiasmo. Algunos ejemplos incluyen saltar cosas altas o hamacarse muy alto en el patio de recreo. Además, los niños con TPS no siempre son solo extremos. Pueden ser una mezcla de hipersensibilidad y poca sensibilidad.
Los síntomas específicos de TPS pueden incluir:
A veces, estos síntomas también están relacionados con habilidades motoras deficientes. Su hijo puede tener problemas para sostener un lápiz o tijera. Puede tener problemas para subir escaleras o tener un tono muscular bajo. También puede tener retrasos en el lenguaje.
En un niño mayor, estos síntomas pueden entorpecer la confianza en sí mismo. Pueden conducir al aislamiento social. Incluso pueden llevar a la depresión.
Gran parte del tratamiento TPS implica aprender a lidiar con el trastorno. La enseñanza de estrategias de adaptación se realiza durante las sesiones de terapia. Estas sesiones están dirigidas por un terapeuta entrenado. Las sesiones de terapia son altamente personalizadas. La sesión se desarrolla en función de si su hijo es hipersensible, tiene poca sensibilidad o una combinación de ambas.
Como ya vimos en el post de Integración sensorial, podemos definirla como el proceso neurológico que se encarga de organizar la información que percibimos de nuestro cuerpo y del entorno que nos rodea. Si existe una dificultad en el procesamiento sensorial, ocurre que no percibimos de manera adecuada las sensaciones que provienen del ambiente y desde nuestro propio cuerpo y por tanto se produce una respuesta que no es acorde al estímulo recibido, esto puede influir en nuestro nivel de alerta, atención y capacidad para organizar el comportamiento diario.
En esta entrada nos vamos a centrar en cómo pueden influir estas dificultades en el procesamiento sensorial en un actividad tan importante como es la alimentación. La alimentación la podemos definir como una actividad fundamental para nuestra supervivencia que además se encarga de funciones tan diferentes como la de socializar, establecer relaciones, organizar rutinas etc, para que ésta sea exitosa es necesaria la coordinación de múltiples componentes y habilidades tanto motoras, cognitivas como sensoriales.
Cuando existe una dificultad en el procesamiento sensorial, dependiendo de la modalidad a la que afecte principalmente, podemos encontrar los siguientes problemas relacionados con la alimentación:
A través del sentido del tacto mantenemos contacto con el mundo que nos rodea, exploramos en nuestros primeros años de vida y percibimos diferentes estímulos como presión, contacto, temperatura y vibración. Este sentido se puede ver afecto de dos formas muy diferentes:
Se percibe de una manera alterada al alza la información sensorial que se recibe, lo podemos observar en las siguientes conductas:
Los patrones de evitación son únicos para cada individuo (Willbarger 1991). Todas estas reacciones van a provocar estados elevados de alerta y problemas conductuales.
Se pueden tener problemas para registrar los estímulos táctiles que llegan a la boca y necesitar mucha cantidad de estímulo sensorial para ser conscientes de éste. Lo podemos observar en las siguientes conductas:
A través del sentido de la propiocepción, nosotros tenemos información sobre la posición de nuestros músculos y articulaciones, además nos ayuda a saber cómo movernos en el espacio, como relacionarlos con el ambiente y qué cantidad de presión ejercer al manipular diferentes objetos. Si hay una disfunción en el procesamiento sensorial propioceptivo podemos observar lo siguiente:
En la actividad de la alimentación se pueden ver también alterados los demás sistemas sensoriales como, por ejemplo, el sistema vestibular y el olfativo. A nivel vestibular podemos observar problemas de sedestación correcta o continuo movimiento y a nivel olfativo demasiada percepción de ciertos olores que provoquen rechazo a ciertas comidas.
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